Fotopoema: El corazón de la Torre de David

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Palpito de Caracas, te alabamos al despertar y al dormir
Llegamos buscando el calor que nunca hemos sentido
Nos acostumbramos a amarnos entre pistolas y abrazos
Palpito de Caracas, te cantamos de día y de noche
En pasillos de aire denso enterramos nuestros nombres
En los cuartos de David cavamos nuestros apellidos
El motor crujió. El llanto del bebé se ahogó. El arma fue accionada. 
Nuestra sangre quedó sepultada en las paredes de David
Palpito de Caracas, te escuchamos y te obedecemos. 
Desde la cima te miramos, Caracas, moviéndote sin prestar atención a ningún instante. 
Mientras tanto, nosotros seguimos paralizados hace 20 años. 
El eco de David que se mete entre las sábanas. 
Somos la sequía de las tuberías, somos los pasillos de la sombra, somos la muñeca abandonada sobre una alcantarilla, somos los ladrillos erosionados, somos la sombra de Caracas; la sombra de las sirenas de las patrullas. 
Llanto de David, te alabamos de noche y de día. 


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