La última vez que te amé

 Foto: Abraham Tovar 

Foto: Abraham Tovar 

Por Génesis Herrera

Aunque muchas veces sentí que el tiempo se había detenido para nosotros, hoy pude darme cuenta de que los días jamás dejaron de pasar y que tu ausencia, lastre del pasado, pudo hacerse sentir de nuevo, como cuando te amé por última vez.

Hoy me pregunto, mientras siento un peso agotador en el pecho, si tu recuerdo desaparecerá de mi mente en algún momento, si dejaré de extrañar el sonido de tu risa y tu mirada enternecedora al amanecer, cuando el frío se colaba por la ventana y hacía que tus pies y los míos se rozaran bajo la gruesa cobija azul. Tú me mirabas como si yo fuera la única persona en el mundo y nuestras narices se tocaban mientras yo te besaba y te susurraba un te amo entrecortado que jamás pudo ser suficiente.

Ahora andamos por allí, deseando otros cuerpos, olvidando el pasado y dejando nuestras huellas en nuevos caminos que jamás pensamos transitar. A veces me da por extrañarte mucho, por imaginar que nos encontramos y volvemos a ser eso, por pensar en nuestro primer beso, en nuestras primeras caricias, en todas nuestras primeras veces. A veces me gustaría que regresaras…

… A veces, cuando me encuentro sola tratando de explicar cosas que contigo no necesitaban ser explicadas, te extraño, y me resiento, aunque al minuto siguiente te olvide y vuelva a seguir mi camino sin ti, sin tu mano tomando la mía.

Nos dijimos adiós sin saber que esa sería nuestra despedida, nos embriagamos del otro con tanta fuerza que casi nos quedamos vacíos y tú eras yo y yo era tú. Dejamos de ser los dos para ser uno por última vez.

Quizás es eso, que ahora vuelvo a ser yo y todavía me cuesta entenderlo. Quizás es eso, que recuerdo cuando nos amamos por última vez sin saberlo. Quizás es eso, es el amor que se agota.