Purgatorio

Foto:  @ACcinema

Foto: @ACcinema

Ezequiel Borges | Caracas (Venezuela)

Me llamo Anna,
Anna Ajmátova
y soy una mujer
que escucha los pasos
de los soldados
acercarse,
de los comisarios
vestidos de cuero barato,
cubiertos de insignias rojas
que, en realidad,
no valen nada,
soy una mujer
que sabe
que mañana
no tendré ni un marido
ni un hijo
y que nadie dará un rublo
por mí.

Soy una mujer
perdida
a las orillas de un río
que no quise soñar
y que no puedo olvidar.

No es necesario que me digan
que voy a sufrir
por ser quien soy,
sé perfectamente
lo que me espera mañana
o quizás fue ayer
que se llevaron
lo único que me quedaba.

Estoy sola,
verdaderamente sola,
y, sin embargo,
¿dónde están mis compañeras
de azar en este mundo?

Este río

es lo único que me queda,
lo único que me queda
es una moneda
para comprar
un pedazo de pan,
una última lágrima,
pero antes de terminar
en la borrasca siberiana
con el círculo lunar
sobre mi cabeza,
le preguntaré a mi madre:
"¿has sido tú la que le dictó a Dante 
las páginas sobre el infierno?",
y yo misma responderé
por mi madre,
que sí,
que fui yo aquella
la que se que escapó del infierno
a punta de palabras.


Ezequiel Borges

Poeta venezolano*