Letra Cautiva

Nadie

 Foto: Abraham Tovar

Foto: Abraham Tovar

Por Ezequiel Borges* | Venezuela

Cuando te pregunten
cómo te llamas
di que te llamas nadie.

Cuando te pregunten en la calle
cómo te llamas
y a quién le debes
tu corazón,
di que te llamas
nadie.

Cuando vengan por ti
aquellos que no se aman a sí mismos,
los que se robaron tu mundo
y ahora pretenden convencerte
de que no hay millones de gentes
cruzando la frontera,
di que te llamas nadie.

Di que te llamas nadie,
cuando vengan por ti
los oráculos
y los cíclopes,
di que te llamas nadie
cuando le entierres
en el único ojo la estaca
al monstruo
y cuando escapes
de este mundo.

Dilo alto y claro,
"me llamo Nadie",
díselo a los cíclopes,

que nunca podrán perseguirte
cuando repitan tu nombre,
tú ya serás un fantasma
sin nombre.


*Ezequiel Borges, poeta venezolano .


Volver a nombrarte

 Foto: Abraham Tovar

Foto: Abraham Tovar

Por Fabiana Cantos* | Venezuela

Tres, nueve o cien,

el número de veces

no importaba.

Lo cierto es,

que en mis intentos

por escribir sobre ti

las palabras se escapaban,

parecían no ser suficientes,

y yo volvía a sentirme

como la niña que te esperaba.


Pero esta vez,

tomé de nuevo el lápiz

y dejé de hacer más pausas.



Reconozco que las heridas

se convirtieron en culpas,

y no supe cómo

manejar mi carácter.


Pero aunque en mi memoria

no tenga almacenado

el olor de tu perfume,

y mucho menos tus ademanes,

con el tiempo fui aceptando

que hacer mi generoso inventario

también incluye volver a nombrarte.


Debía reconocer,

que en medio de tu ausencia,

el camino no dejó de enseñarme,

así que preferí dejar las tristezas

para abrazar las bondades.


Quizá haya creído

que las circunstancias

eran injustas,

cuando no entendía

por qué te alejaste.

Quizá no supe qué decir

cuando me preguntaban por ti,

porque no sabía

si tú también pensabas en mí.


Pero haciéndole honor al tiempo,

ahora mis sombras

perecen ser menos.

Cuando camino llevo menos peso

y cuando me veo en el espejo

también te agradezco.


Quizá es porque ahora comprendo

que no tenía que perdonarte padre.

Yo tenía que perdonarme.





Girasol

 Foto: Abraham Tovar

Foto: Abraham Tovar

Ezequiel Borges | Venezuela*

Si quieres morir
esta noche,
si quieres sufrir,
si quieres vivir,
da igual.

Porque no vas a morir
esta noche,
sino mañana,
te lo puedo garantizar
porque
la noche no ha terminado.

Si vas a morir,
muere bien,
con un poema en los labios,
y si no
no te mueras nunca.

Te hablo a ti,
la última flor del jardín,
para que no te mueras
sin girar la cabeza.


*Ezequiel Borges, poeta venezolano 


De una noche estrellada

 Foto: Abraham Tovar

Foto: Abraham Tovar

LINO ZABALA | BRASIL*

De nuevo

la brisa nerviosa nos envuelve

en los espirales de la noche.

De nuevo

titilan las estrellas

con su luz tenue y sin destino.

De nuevo

otros se sorprenden

con la luna o las lunas solitarias

De nuevo

Gemidos, maullidos y ladridos

se confunden en un alarido unísono

De nuevo

Las nubes se aproximan

y la esperanza se despeja

De nuevo

puede ser indicio de otro temporal

sobre estas casas a la bruma y al azar.

De nuevo

y sin embargo

la tormenta se niega a arrasar,

se detiene a mirarnos como a un cuadro,

de nuevo,

bajo el frío,

temerosa,

y con pesar.


*Lino Zabala, escritor venezolano radicado en Brasil. 


Macuto

 Foto: Abraham Tovar

Foto: Abraham Tovar

LACSzz | Venezuela

Un alma en pena se ve a las orillas de Macuto

Un cuerpo revolcado por una ola,

una ola hecha brazos,

un abrazo disuelto en sal,

un náufrago en espera de un beso.

 

Ese silbido me atormenta,

llevo una guarura entre los hombros

que me pesa un mar.

 

El rasgar de la arena

por el talón curtido de vida,

me rasga de realidades

y una ola se hace perro

consolando las heridas,

y una ola se hace bálsamo

con sus sales en la arena

 

Maraca de agua entre las sienes,

naufragio de espejismos que reventaron en las piedras

agua que no sale de los pulmones,

me ahoga de fe, me ahoga de arena.

 

Y cada paso, me pesa un año

y cada año me pesa su luz

un resplandor que le robo a las lenguas del mar

el mar vestido de escarchas doradas,

el mar bañado de fuego,

de sol disuelto,

resto de vela chorreándose,

gastándose en deseos,

consumiéndose en ensueños,

su espelma glaseando en las olas,

la trae hasta mí para hacerla huellas.

 

El olor a sal me persigue,

me impregna los ojos llenos de mar,

por los orificios de la nariz,

rasguñándome el pecho,

percutiendo cuando caen

en la cantera de mis pulmones,

soy reloj de arena que espera ser invertido

para empezar una nueva cuenta,

pero sus manos no llegan.

 

Como un fantasma vago entre las olas,

trozo de madera encallando entre las piedras,

madera con olor a mango, ese el de tu boca,

Tu boca que fuera mi espejo,

tu boca que es mi sol que ahora se ve disuelto.

 

Me embelesa el fuego de tu boca,

que me llama, que me quema,

la madera flota hasta quemarse en ella

y cae en forma de estrellas

y abro mi boca para que caigan

disolviéndose en constelaciones

al hoyo negro de mi lengua.

 

El mar que hace alquimia inversa del cielo

resucita tu moribundo beso

para elevarlo en una media sonrisa en el cielo.

No me queda más que mirarla boca arriba desde las piedras,

esas rocas que fueron manto ante la intemperie del mar,

mar picado de envidia por las las pieles

pieles juntas, pieles curtidas,

incineradas en el mismo fuego que forjaron el manto.

Y yo, niño embelesado por tu sonrisa,

con los brazos haciendo cuna a la guarura,

espero atento a que me caiga encima.

 Foto: LACSzz

Foto: LACSzz