Poesía

Mujeres venezolanas

Foto: Abraham Tovar | @ abraham95o

Foto: Abraham Tovar | @abraham95o

Ezequiel Borges | Caracas (Venezuela)

…para Nidia Hernández


La última luna,

la luna que queda

en el horizonte,

es tuya,

mujer venezolana,

nunca te temeré

porque tuve una madre

y era buena.

Tú,

Susana Duijm,

de niño yo te amaba

en las estampillas,

tú, Teresa de la Parra,

aristócrata

y escritora de ocasión,

eso dicen,

¿quiénes seríamos si no nos

hubieras contado la Caracas de los años veinte?

Tú, Teresa Carreño,

Gertrudis, María Teresa,

que en el otoño de 1863

tocaste tu piano

para el viejo guerrero

Abraham Lincoln

en la Casa Blanca,

tú, Ana Enriqueta Terán,

que decías:

"algo de mí que besa a quien no besa",

tú Morella Muñoz que fuiste mi madrina y yo,

yo no lo sabía

hasta que fue tarde

para devolverte el beso,

tú Sofía Imber,

que nos cuidaste a mí

y a mi padre

y que nunca te podremos devolver

el amor,

tú Luisa Cáceres de Arismendi

que tuviste doce hijos

y todos se los entregaste a la causa

de la libertad,

tú Yulimar Rojas que puedes

saltar tres veces

sin que te agarre la dictadura,

tú,

mujer venezolana

-de todos los tiempos-,

al amparo de quien

he crecido maltrecho pero hombre,

debes saber

que en este día incierto

me recuerdas

a mi madre valiente.


Ezequiel Borges

Poeta venezolano*


Poemas de C.P. Cavafy

Hasta los años 50, la poesía de Cavafy (Alejandría 1863-1933) era casi totalmente desconocida, pues su autor la hizo circular en hojas sueltas solo entre un reducido grupo de admiradores; pero desde 1958 en adelante, año en que aparecen dos traducciones francesas completas de sus Poemas, la fama de Cavafy ha ido creciendo constantemente. Las versiones, imitaciones y traducciones se suceden a un ritmo verdaderamente increíble y el universo de Cavafy por ese sentimiento "tierra baldía" que caracteriza a gran parte de la poesía moderna ha ido revelándose en toda su maravillosa intratextualidad: un mundo fuera y dentro del tiempo a la vez, en el que los personajes históricos se rozan con los habitantes de la Alejandría de hoy, o de apenas ayer, y en que los dioses del panteón helenístico descienden de sus moradas para entrar en las más viles tabernas. Un mundo sacralizado y desacralizado al mismo tiempo

Los caballos de Aquiles

Cuando vieron muerto a Patroclo,

tan valiente, tan fuerte y tan joven,

los caballos de Aquiles prorrumpieron en llanto;

su inmortal condición se indignó

ante la obra de la muerte que veían.

Alzaron la cabeza, sacudieron las largas crines,

golpearon el suelo con las patas, y lloraron

a Patroclo, a quien sentían inánime -destruido-

una carne abyecta ahora -el espíritu disipado-

indefenso -sin aliento-

hacia la inmensa Nada vuelto desde la vida

 

Zeus vio las lágrimas de esos inmortales

caballos y sintió lástima. "En las bodas de Peleo",

dijo, "no he debido actuar tan irreflexivamente.

Habría sido mejor no haberos regalado, infelices caballos. ¿Qué ibais a hacer allí,

entre esos pobres seres, juguetes del destino?

A vosotros que estáis libres de la muerte y la vejez,

os atormentan calamidades pasajeras. En sus apuros

el hombre os ha atrapado". Pero sus lágrimas,

por la calamidad eterna de la muerte,

seguían derramando los dos nobles animales.

***

Ítaca

Cuando emprendas el viaje hacia Ítaca,

ruega que sea largo el camino, lleno de aventuras, lleno de experiencias.

A los Lestrigones, a los Cíclope

o al fiero Poseidón, nunca temas.

No encontrarás tales seres en el camino

si se mantiene elevado tu pensamiento y es exquisita

la emoción que te toca el espiritu y el cuerpo.

Ni a los Lestrigones, ni a los Cíclopes,

ni al feroz Poseidón has de encontrar, si no los llevas dentro del corazón,

si no los pone ante ti tu corazón.

 

Ruega que sea largo el camino.

Que muchas sean las mañanas de verano

en que -¡con qué placer, con qué alegría!-

entres en puertos antes nunca vistos.

Detente en los mercados fenicios

para comprar finas mercancías,

madreperla y coral, ámbar y ébano,

y voluptuosos perfumes de todo tipo,

tantos perfumes voluptuosos como puedas.

Ve a muchas ciudades egipcias

para que aprendas y aprendas de los sabios.

Siempre en la mente has de tener a Ítaca.

Llegar allá es tu destino.

Pero no apresures el viaje.

Es mejor que dure muchos años

y que ya viejo llegues a la isla,

rico de todo lo que hayas ganado en el camino,

sin esperar que Ítaca te dé riquezas.

Ítaca te ha dado el bello viaje.

Sin ella no habrías emprendido el camino.

No tiene otras cosas que darte ya.

Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.

Sabio como te has vuelto, con tantas experiencias,

habrás comprendido lo que significan las Ítacas.

***

Reyes alejandrinos

Los alejandrinos se reunieron

para ver a los hijos de Cleopatra,

Cesarión y sus hermanos menores,

Alejandro y Tolomeo, a quienes por primera

vez mostraban en público, en el Gimnasio,

para proclamarlos reyes

en medio de un brillante desfile de soldados.

A Alejandro lo llamaron rey

de Armenia, de Media y de los partos.

A Tolomeo lo llamaron rey de Cicilia, de Siria y de Fenicia.

Cesarión se hallaba de pie más adelante,

vestido de seda rosada;

en el pecho, una guirnalda de jacintos;

su cinturón, una doble sarta de zafiros y amatistas,

cintas recamadas con perlitas de color de rosa.

A él le dieron un título más alto que a los pequeños:

Rey de Reyes lo llamaron

 

Los alejandrinos comprendían sin duda

que todo era palabras y efectos de teatro.

Pero el día era cálido y poético,

el cielo de un azul pálido,

el Gimnasio alejandrino un

milagro triunfal del arte,

el boato de los cortesanos exquisito

y Cesarión todo gracia y belleza

(hijo de Cleopatra, sangre lagida)

Y los alejandrinos corrían a la fiesta,

se entusiasmaban y aclamaban

en griego, en egipcio y algunos en hebreo,

encantados por el hermoso espectáculo.

Pero qué bien sabían el valor de esas cosas,

qué discursos hueros eran esos reinos.

***

Vuelve

Vuelve a menudo y tómame

sensación amada vuelve y tómame-

cuando despierta la memoria del cuerpo

y antiguos deseos corren otra vez por la sangre,

cuando los labios y la piel recuerdan

y se sienten las manos cmo si tocaran de nuevo.

 

Vuelve a menudo y tómame en la noche,

cuando los labios y la piel recuerdan.

***

Para Amones, muerto a los 29 años, el año 610

Rafael, son pocos los versos que te piden

que compongas como epitafio del poeta Amones.

Algo exquisito y fino. Tú sabrás,

eres el hombre indicado, escribir como conviene para el poeta Amones, nuestro Amones.

 

Claro que has de hablar de sus poemas,

pero di algo sobre su belleza,

esa delicada belleza que amamos.

Siempre bello y musocal es tu griego.

Pero hoy queremos toda tu maestría.

Nuestra pena y nuestro amor van a pasar a una lengua

                                                                            [extranjera.

En una lengua extranjera vierte el sentimiento egipcio.

 

Rafael, que tus versos sean escritos

de modo que encierren, tú me entiendes, un poco de nuestra

                                                                                       [vida,

y que el ritmo y cada frase muestren

que un alejandrino escribe sobre un alejandrino.

Los textos, incluida la introducción, fueron tomados de:

Cien poemas

C.P. Cavafy

Traducción al castellano del profesor Francisco Rivera (Caracas, 1933), crítico, traductor y profesor de lingüística de la Universidad Central de Venezuela

Monte Ávila Editores

Caracas, julio de 1978

Nadie

Foto: Abraham Tovar

Foto: Abraham Tovar

Por Ezequiel Borges* | Venezuela

Cuando te pregunten
cómo te llamas
di que te llamas nadie.

Cuando te pregunten en la calle
cómo te llamas
y a quién le debes
tu corazón,
di que te llamas
nadie.

Cuando vengan por ti
aquellos que no se aman a sí mismos,
los que se robaron tu mundo
y ahora pretenden convencerte
de que no hay millones de gentes
cruzando la frontera,
di que te llamas nadie.

Di que te llamas nadie,
cuando vengan por ti
los oráculos
y los cíclopes,
di que te llamas nadie
cuando le entierres
en el único ojo la estaca
al monstruo
y cuando escapes
de este mundo.

Dilo alto y claro,
"me llamo Nadie",
díselo a los cíclopes,

que nunca podrán perseguirte
cuando repitan tu nombre,
tú ya serás un fantasma
sin nombre.


*Ezequiel Borges, poeta venezolano .


Girasol

Foto: Abraham Tovar

Foto: Abraham Tovar

Ezequiel Borges | Venezuela*

Si quieres morir
esta noche,
si quieres sufrir,
si quieres vivir,
da igual.

Porque no vas a morir
esta noche,
sino mañana,
te lo puedo garantizar
porque
la noche no ha terminado.

Si vas a morir,
muere bien,
con un poema en los labios,
y si no
no te mueras nunca.

Te hablo a ti,
la última flor del jardín,
para que no te mueras
sin girar la cabeza.


*Ezequiel Borges, poeta venezolano 


De una noche estrellada

Foto: Abraham Tovar

Foto: Abraham Tovar

LINO ZABALA | BRASIL*

De nuevo

la brisa nerviosa nos envuelve

en los espirales de la noche.

De nuevo

titilan las estrellas

con su luz tenue y sin destino.

De nuevo

otros se sorprenden

con la luna o las lunas solitarias

De nuevo

Gemidos, maullidos y ladridos

se confunden en un alarido unísono

De nuevo

Las nubes se aproximan

y la esperanza se despeja

De nuevo

puede ser indicio de otro temporal

sobre estas casas a la bruma y al azar.

De nuevo

y sin embargo

la tormenta se niega a arrasar,

se detiene a mirarnos como a un cuadro,

de nuevo,

bajo el frío,

temerosa,

y con pesar.


*Lino Zabala, escritor venezolano radicado en Brasil.