Teodoro Petkoff

Recuerdo de Teodoro

Teodoro Petkoff | Foto: Cortesía de El Nacional

Teodoro Petkoff | Foto: Cortesía de El Nacional

Eduardo Liendo | Venezuela

El túnel del San Carlos es uno de los im-

portantes secretos que resguardó el silencio de Alberto

Lovera en el desamparado momento del martirio. La

fuga ha causado un gran impacto político. Se vuelve a

hablar de los revolucionarios con respeto. Uno de los

evadidos, Teodoro Petkoff, antes de salir dejó escrita

una frase de Sun Tzu para que fuese leída por sus car-

celeros: «Desconfía del agua que duerme».

Petkoff estuvo antes prisionero en Tacarigua y

con ingenio logró su traslado al San Carlos. Es un di-

rigente muy estimado por sus compañeros, impulsivo

y audaz, brillante intelectual, polémico en sus ideas

y con sensibilidad para aproximarse y escuchar a los

hombres sencillos.

Es un líder nato que posee el aura feliz que ro-

dea a algunos artistas y deportistas ídolos. Armando,

recuerda ahora parte de una conversación con él que le

dejó pensativo:

—¿Qué lees? —preguntó Teodoro.

—La historia de la revolución rusa, de Trotsky —res-

pondió Armando.

—¿Ah? Está muy bien eso de que ustedes aquí en

la isla no tengan cocos que los espanten.

—Es muy interesante.

—Sí, es absolutamente necio tratar de desaparecer

esa figura del drama revolucionario contemporáneo. Es

uno de esos privilegiados cerebros que produjo la re-

volución rusa, una élite intelectual como no ha dado

ninguna otra revolución en esa magnitud. Habrá que

rescatar lo valioso que existe en el pensamiento de ese

hombre. Da pena que no se pueda citar a Trotsky en un

escrito, como no sea para estigmatizarlo, o si no hay que

hacer no sé cuántas aclaratorias para lavarse el pecado.

Hablaron luego sobre la creación artística; en un

momento dijo Petkoff utilizando una imagen muy cruda:


—Si un pintor quiere colocarse su pincel en el

culo y embadurnar la tela con él, que lo haga. Queremos

hacer una revolución para liberar al hombre y no para

reprimirlo más; ¿por qué forzosamente realismo socia-

lista? El arte debe ser tan amplio como la imaginación

del hombre lo permita.

—Sí —dijo Armando—, en cierto modo, el hom-

bre es su imaginación.

Por dentro, se removía un dogma.




Eduardo Liendo. Los topos,1985,  pp.166-67. Monte Ávila Editores