poema

Purgatorio

Foto:  @ACcinema

Foto: @ACcinema

Ezequiel Borges | Caracas (Venezuela)

Me llamo Anna,
Anna Ajmátova
y soy una mujer
que escucha los pasos
de los soldados
acercarse,
de los comisarios
vestidos de cuero barato,
cubiertos de insignias rojas
que, en realidad,
no valen nada,
soy una mujer
que sabe
que mañana
no tendré ni un marido
ni un hijo
y que nadie dará un rublo
por mí.

Soy una mujer
perdida
a las orillas de un río
que no quise soñar
y que no puedo olvidar.

No es necesario que me digan
que voy a sufrir
por ser quien soy,
sé perfectamente
lo que me espera mañana
o quizás fue ayer
que se llevaron
lo único que me quedaba.

Estoy sola,
verdaderamente sola,
y, sin embargo,
¿dónde están mis compañeras
de azar en este mundo?

Este río

es lo único que me queda,
lo único que me queda
es una moneda
para comprar
un pedazo de pan,
una última lágrima,
pero antes de terminar
en la borrasca siberiana
con el círculo lunar
sobre mi cabeza,
le preguntaré a mi madre:
"¿has sido tú la que le dictó a Dante 
las páginas sobre el infierno?",
y yo misma responderé
por mi madre,
que sí,
que fui yo aquella
la que se que escapó del infierno
a punta de palabras.


Ezequiel Borges

Poeta venezolano*


Las ruinas del cielo

Foto: AC

Foto: AC

Lino Zabala | Río Grande del Sur (Brasil)

I

Tenue

es otra vez la luz del sol difunto

y tenue el agua que busca

la cidrera soñolienta

entre los surcos.

Tenuemente

su lento andar de sublime

aventurera, se hará menos tenue

y más impresionista

y menos sublime

y más conquistadora

y arrasará sublimemente

de raíz las almas

del pueblo náufrago y sin rumbo

que rema tenue

y como puede

entre las ruinas

y  entre el sol difunto.

II

Cómo es posible que no quieran

o puedan hacer nada,

cómo es posible

que la ira o la rabia se soslayen

en sus caras y en sus ojos,

que sus manos no se curven

a levantar las migajas

o al menos una rama,

que no tiemblen como tú

al ver las nubes caer,

que no sientan lástima o rigor

al caminar sobre las ruinas del cielo,

o tristeza y coraje

al verte levantar los escombros

y armar lentamente el anti-cielo,

de las sobras; sin soles de mal brillo

sin nubes de pobreza, sin pájaros

cantando a la desdicha, sin sequías,

sin antagonismos

sin batallas desmedidas por petróleo o por amor,

-y evidentemente-

sin mi voz.

III

Este techo podrido se cae sobre mí

como un cielo desgastado,

y cubre por completo mi infortunio y mi placer.

Sin embargo…

En un piscar de ojos, el piso y también yo

estaremos limpios de añoranzas

y será tan fácil tapar las goteras del cielo,

que el aire árido se hará brisa cálida,

y dejaré de temerle a la cruel verdad

y a sus farsas institucionales,

y caminaré con los pies y el alma descalzos

y sentiré coraje al pisar los escombros,

porque en un piscar de ojos,

escondida entre las sombras

bajo el apagón y la sequía

hallaré el relámpago y la nube de lluvia

que buscaba.


LINO ZABALA

*Escritor venezolano radicado en Brasil


Por si acaso

Por si acaso.png

Génesis Herrera* | Caracas (Venezuela)

Arrecia la incertidumbre, se incrusta profundamente como puñal afilado

me despido, por si acaso

te beso una vez más, por si acaso

Y así voy, cogiendo fuerzas e imaginándome la vida sin ti, por si acaso.


Siempre estoy atenta al desenlace, atenta al desapego

nadando en un mar de tu ausencia imaginaria

haciendo pausas para observarte, abriendo recovecos para adorarte

tú lo sabes, siempre me voy más temprano que tarde, por si acaso.


Te he dedicado en secreto todo lo que aún no he escrito,

he dispuesto para ti un escondite temporal

donde creas y haces vida, donde encarnas mis evocaciones

he dispuesto para ti un mundo entero, por si acaso.


Dibujo tu silueta, idealizando tu manera de mirar

guardo en silencio todo el deseo de permanecer

tormenta atemporal, imagino que te quedas

y abres recovecos para adorarme, por si acaso.


Arrecia la incertidumbre, se incrusta profundamente como puñal afilado.


El amor no existe

Foto: Abraham Tovar

Foto: Abraham Tovar

Ezequiel Borges *| Venezuela

El amor no existe,
solo existe una canción
de amor,
que dura mucho más
de lo que debería
durar.

El amor no existe,
solo existe la cuidad
y el agua,
no me llames más,
al día siguiente
yo cargaré un fusil.

El amor
no existe para mí,
me lo robaron,
aunque esté muerto,
voy a morir por ti.

Lo único que existe
es la palabra amor,
y yo la cuidaré
con mis balas,
así de muerto estoy.

Mago que saca el sol de su sombrero

Foto: Abraham Tovar

Foto: Abraham Tovar

LINO ZABALA* | VENEZUELA

“Sencillamente como un modesto mago
de rojo circo de domingo o de feria
tomo los naipes del amor
los barajo con parsimonia
y en las narices del viejo público
que es como hacerlo en mis narices
mágicamente los transformo
en nuevos naipes de amistad”

Mario Benedetti (1973)

Cierro mis dos manos,

miro la derecha, está insegura,

miro la izquierda, está nerviosa,

el sombrero está en el suelo,

cual sombrero de un mago, cuyo truco falló.



Soplo mi mano derecha,

sale revoloteando una polilla,

soplo mi mano izquierda, no sale nada.

El público me mira escéptico, curioso.



Abro las dos manos, palpando el horizonte:

la derecha señala hacia el norte,

la izquierda no siente la brisa,

y avergonzada, recoge el sombrero.



Siempre es así, hago mis trucos

con la mano derecha y mis fracasos

los delego a la mano izquierda

resentida y silenciosa.



No obstante, este último truco

lo ejecutaré con ambas manos.

Este truco no tendrá pretensiones,

no soñará con resucitar a los muertos

o con revivir amores muertos.



Tan solo consiste en

tomar una prudente distancia

con fingida calma y alegría,

recoger el sombrero sin inmutarme,

mostrárselo a la noche, solitaria,

puesto que el público se fue,

y sacar dentro de él,

el sol noble y clandestino



que hará de esta noche, inaudita;

un día de utopías renovadas,

de muertos que se paran y caminan,

de pueblos y recuerdos que vienen hacia mí.



Y lo más importante:

de tu mirada, que se acerca 

y demuestra tenerme confianza.

De sonrisas que reviven.


LINO ZABALA

*Escritor venezolano radicado en Brasil