Letra Cautiva

Por si acaso

Por si acaso.png

Génesis Herrera* | Caracas (Venezuela)

Arrecia la incertidumbre, se incrusta profundamente como puñal afilado

me despido, por si acaso

te beso una vez más, por si acaso

Y así voy, cogiendo fuerzas e imaginándome la vida sin ti, por si acaso.


Siempre estoy atenta al desenlace, atenta al desapego

nadando en un mar de tu ausencia imaginaria

haciendo pausas para observarte, abriendo recovecos para adorarte

tú lo sabes, siempre me voy más temprano que tarde, por si acaso.


Te he dedicado en secreto todo lo que aún no he escrito,

he dispuesto para ti un escondite temporal

donde creas y haces vida, donde encarnas mis evocaciones

he dispuesto para ti un mundo entero, por si acaso.


Dibujo tu silueta, idealizando tu manera de mirar

guardo en silencio todo el deseo de permanecer

tormenta atemporal, imagino que te quedas

y abres recovecos para adorarme, por si acaso.


Arrecia la incertidumbre, se incrusta profundamente como puñal afilado.


El amor no existe

Foto: Abraham Tovar

Foto: Abraham Tovar

Ezequiel Borges *| Venezuela

El amor no existe,
solo existe una canción
de amor,
que dura mucho más
de lo que debería
durar.

El amor no existe,
solo existe la cuidad
y el agua,
no me llames más,
al día siguiente
yo cargaré un fusil.

El amor
no existe para mí,
me lo robaron,
aunque esté muerto,
voy a morir por ti.

Lo único que existe
es la palabra amor,
y yo la cuidaré
con mis balas,
así de muerto estoy.

Mago que saca el sol de su sombrero

Foto: Abraham Tovar

Foto: Abraham Tovar

LINO ZABALA* | VENEZUELA

“Sencillamente como un modesto mago
de rojo circo de domingo o de feria
tomo los naipes del amor
los barajo con parsimonia
y en las narices del viejo público
que es como hacerlo en mis narices
mágicamente los transformo
en nuevos naipes de amistad”

Mario Benedetti (1973)

Cierro mis dos manos,

miro la derecha, está insegura,

miro la izquierda, está nerviosa,

el sombrero está en el suelo,

cual sombrero de un mago, cuyo truco falló.



Soplo mi mano derecha,

sale revoloteando una polilla,

soplo mi mano izquierda, no sale nada.

El público me mira escéptico, curioso.



Abro las dos manos, palpando el horizonte:

la derecha señala hacia el norte,

la izquierda no siente la brisa,

y avergonzada, recoge el sombrero.



Siempre es así, hago mis trucos

con la mano derecha y mis fracasos

los delego a la mano izquierda

resentida y silenciosa.



No obstante, este último truco

lo ejecutaré con ambas manos.

Este truco no tendrá pretensiones,

no soñará con resucitar a los muertos

o con revivir amores muertos.



Tan solo consiste en

tomar una prudente distancia

con fingida calma y alegría,

recoger el sombrero sin inmutarme,

mostrárselo a la noche, solitaria,

puesto que el público se fue,

y sacar dentro de él,

el sol noble y clandestino



que hará de esta noche, inaudita;

un día de utopías renovadas,

de muertos que se paran y caminan,

de pueblos y recuerdos que vienen hacia mí.



Y lo más importante:

de tu mirada, que se acerca 

y demuestra tenerme confianza.

De sonrisas que reviven.


LINO ZABALA

*Escritor venezolano radicado en Brasil






Radio Italia

Foto: Abraham Tovar

Foto: Abraham Tovar

Ezequiel Borges*| Venezuela

Mi viejo amigo,
a quien tantos poemas debo,
poemas japoneses y chinos
sobre todo,
creía
que la usura era el único
mal del mundo,
yo lo acompaño
una parte del camino
como se acompaña
a los amigos.

Pero no soy Ezra Pound
ni nunca prestaré mi voz
a Radio Italia,
ni nunca me escucharás decir
que odio a los judíos,
aunque tengo grandes reservas
con el estado de Israel.

Mi viejo amigo creía
que la palabra era capaz de cambiar
el mundo,
que la palabra podía cambiar 
el tiempo.

Yo creo que la palabra
sólo sirve
para cambiarse a uno mismo,
si acaso.

Aunque los fascistas
de Radio Italia
te digan qué soñar,
sueña lo que quieras.


Ezequiel Borges

Poeta venezolano*


Nadie

Foto: Abraham Tovar

Foto: Abraham Tovar

Por Ezequiel Borges* | Venezuela

Cuando te pregunten
cómo te llamas
di que te llamas nadie.

Cuando te pregunten en la calle
cómo te llamas
y a quién le debes
tu corazón,
di que te llamas
nadie.

Cuando vengan por ti
aquellos que no se aman a sí mismos,
los que se robaron tu mundo
y ahora pretenden convencerte
de que no hay millones de gentes
cruzando la frontera,
di que te llamas nadie.

Di que te llamas nadie,
cuando vengan por ti
los oráculos
y los cíclopes,
di que te llamas nadie
cuando le entierres
en el único ojo la estaca
al monstruo
y cuando escapes
de este mundo.

Dilo alto y claro,
"me llamo Nadie",
díselo a los cíclopes,

que nunca podrán perseguirte
cuando repitan tu nombre,
tú ya serás un fantasma
sin nombre.


*Ezequiel Borges, poeta venezolano .